México D.F. Miércoles 23 de enero de 2008
Este año el Foro Económico Mundial de Davos
coincide con una de las peores crisis macroeconómicas en Estados Unidos
y un fuerte descontento en los mercados financieros del mundo. Eso no
impidió que los organizadores del Foro incluyeran sesiones sobre
“la ciencia del amor” y “el poder del olfato” en el
programa principal de Davos. Temas relevantes, sin
duda, pero que contrastan fuertemente con la sangre que cae en la arena de la
economía mundial.
Tenemos ya más de una semana experimentando fuertes caídas en
las bolsas de valores, desde Asia y Londres hasta América Latina. Pero
la sesión del martes fue la más interesante porque en ella se
observó la desconfianza de Wall Street en las medidas de política monetaria y fiscal
de las autoridades estadunidenses.
Ayer
Desde agosto pasado
Las cosas se están poniendo interesantes. El viernes Bush anunció el envío de un paquete de
estímulos fiscales para su pronta aprobación por el Congreso.
Aunque
Un estímulo fiscal para la economía suena bien en un
año electoral. Por eso tanto los republicanos como los demócratas
buscan salir en la foto. Pero hay grandes diferencias con los demócratas
y las negociaciones no serán fáciles. En el paquete de Bush las devoluciones de impuestos irían de 800
dólares para una persona física a mil 600 para una familia, pero
siempre y cuando el año pasado hayan pagado impuestos por una cantidad
similar o mayor. Es decir, la propuesta no favorecerá a los que
más necesitan apoyo.
En la propuesta de
La desigualdad entre ricos y pobres en Estados Unidos ya alcanza
proporciones alarmantes. Cerca de 40 por ciento de los ciudadanos estadunidenses no pagaron impuesto sobre la renta el
año pasado porque ganan poco y no le salieron debiendo nada al fisco.
Varias investigaciones revelan que las familias de menores ingresos gastan
más al recibir el apoyo fiscal que las de mayores recursos. Eso quiere
decir que el paquete proporciona más estímulos si se dirige a las
capas más desfavorecidas. Exactamente lo que no va a hacer el paquete
propuesto por Bush.
En los debates sobre política monetaria y política fiscal
destaca el tema de los rezagos. La política fiscal puede tener efectos
inmediatos, sobre todo cuando se trata de estimular la demanda efectiva. Pero
en esos casos, la política fiscal no contribuye a fortalecer el potencial
de crecimiento en el largo plazo. Lo único que logrará el paquete
fiscal (de aprobarse en febrero) será atenuar la recesión al
apuntalar un poco la demanda efectiva. La economía estadunidense
continuará debilitándose y se necesita mucho optimismo para
pensar que los mecanismos de ajuste automático van a enderezar las cosas
después de gastado el ingreso fiscal redistribuido en la primavera.
Ésta no es una fase de un ciclo de negocios de corto plazo.
Por esas razones los principales agentes en el sector financiero global perciben
un fuerte tufo a descomposición en la cocina económica de